miércoles, 2 de diciembre de 2009

Actividades Científicas y Tecnológicas Juveniles en Venezuela

República Bolivariana de Venezuela.
Ministerio del Poder Popular para la Educación.
Centro Nacional para el Mejoramiento de la Enseñanza de la Ciencia.
Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia.
Centro de Ciencia Tecnología y Educación Ambiental EUREKA.

MANUAL OPERATIVO PARA LA ORGANIZACIÓN Y REALIZACIÓN DE ACTIVIDADES CIENTÍFICAS Y TECNOLÓGICAS JUVENILES.

➢ Centro de ciencia y tecnología.
➢ Convenciones de Centro de Ciencia y Tecnología y Encuentros Científicos Infantiles.
➢ Festival Juvenil de la Ciencia.
➢ Instructivo para Asesores de Proyecto de Investigación.

UN POCO DE HISTORIA DE LAS ACTIVIDADES CIENTÍFICAS JUVENILES EN VENEZUELA
En 1989, se realizó en Panamá el Seminario regional para Promotores de Actividades Científicas no formales, y en Enero de 1990, en Bolivia, el IV Congreso de Científico Juvenil Andino. En ambos evento se pudo conocer el desarrollo de este tipo de actividades en la región, reafirmándose una vez más su importancia, ya que permite a los jóvenes percibir mejor las relaciones entre su entorno y el mundo científico y tecnológico y facilitan el acercamiento natural de los jóvenes a los conceptos y métodos científicos, al conocimiento y al proceso que conduce a obtenerlo. Se resaltó la necesidad de que para el éxito de estas actividades se requiere la concurrencia de las instituciones gubernamentales, la sociedad civil y la iniciativa individual. En el informe del seminario Regional realizado en Panamá, figura en acuerdo tomado para denominar estas actividades como actividades científicas juveniles no formales.

En Venezuela, se encuentran antecedentes de las actividades científicas juveniles en los Huertos y Bosques Escolares y en los Clubes Forestales, estos últimos creados en 1947, por iniciativa de Ministerio de Agricultura y Crías, en los entonces llamados Institutos de Educación Secundaria. A principio de los años 40, algunos liceos de Caracas tenían centros excursionistas que periódicamente hacían salidas de campos, recolectaban matinales, montabas exposiciones y algunos publicaban periódicos. Lamentablemente estas experiencias se perdieron al egresar de los institutos los estudiantes que los formaban y también por que por motivos políticos, se prohibió a los grupos estudiantiles organizarse en los planteles.

Desde principios de los años cincuenta la inquietud por el desarrollo de estas actividades se hace más evidente en los educadores. En la III Asamblea General de la Union Internacional para la Protección de la Naturaleza reunida en Caracas, en 1952, se propone la organización de Clubes de Conservación, a nivel de educación media, cuto objetivo principal era hacer vincular a los alumnos al medio. Posteriormente a partir de 1956, por la inquietud, de destacados docentes, se crean Centros Juveniles de ciencias en algunas regiones del país. Sin embargo, el trabajo de estos grupos, estaba por lo general, estaba limitado a un instituto, o en el mejor de los casos a una región. Tal vez por este motivo, en 1967, en un informe presentado al Ministerio de Educación de Venezuela, la UNESCO señala no tener información acerca de las actividades científicas en el país.

En estas circunstancias, la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia, AsoVAC, organizó en 1968, el Primer Festival Juvenil de la Ciencia, conjuntamente con el Ministerio de Educación, la Universidad Central de Venezuela, el Instituto Venezolano de Investigaciones científicas y el Instituto Pedagógico de Caracas y con el aporte financiero de las Fundaciones del Shell y Ford. Esta actividad se ha realizado ininterrumpidamente hasta el presente.

Los antecedentes citados unidos al éxito alcanzado por el Primer Festival Juvenil de la Ciencia, llevan a que en 1974 se inicien las gestiones para institucionalizar los Centros de Ciencia, propuesta acogida para el Ministerio de Estado para la Juventud, la Ciencia y la Cultura. A si mismos, a partir de 1972, el Ministerio de Educación toma interés por las actividades científicas juveniles y crea la división de Programas especiales dependiente de la dirección general de país, como respuesta al desarrollo de las actividades que respondieran a las necesidades que en arte, ciencia y deporte venían planteando los sectores estudiantiles.

En 1974, por decreto Presidencial Nº 108, se establece que el Ministerio de Educación tiene la obligación de dar énfasis a las enseñanzas de la educación ambiental, relacionándola con la organización de Centros de Conservación y Centros de Ciencia.

Con el tiempo, la división de programas especiales del Ministerio de Educación desaparece y da paso a la Oficina Coordinadora de Programas de Difusión Cultural, una de cuyas áreas de la Educación Ambiental, es la encargadas de Coordinar actualmente a nivel Nacional, los Centros de ciencias y tecnología, la Convención Nacional de Centros de Ciencias y Tecnología, así como el Encuentro Nacional Científico Infantil y el Encuentro Nacional de Asesores y Coordinadores de Centros de Ciencia y Tecnología.

Las convenciones Nacionales se han realizado consecutivamente en el país desde 1972 y los Encuentros Nacionales Científicos Infantiles se iniciaron en 1983.

Es así, como la organización de actividades científicas juveniles ha recibido atención en el país de parte de organismos educativos, de aquellos encargados de políticas científicas y tecnológicas, y en diversas ocasiones del sector privado.

En el Congreso Nacional de Educación, efectuado en Caracas en 1989, se acordó establecer convenios entre el Ministerio de Educación, CENAMEC, AsoVAC y la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales –SVCN- para llevar a cabo planes de entrenamiento a docentes en el campo de la educación no formal, y entre estas instituciones y los medios de comunicación social, para divulgar todo lo relacionado con las actividades científicas juveniles.

El Centro Nacional para el Mejoramiento de enseñanza de la ciencia –CENAMEC- en su interés de promover investigaciones para conocer la enseñanza de la ciencia en Venezuela y promocionar actividades tendientes a despertar el interés y la vocación de los jóvenes por la ciencia y la tecnología, realizó en 1985 un inventario – Diagnostico que constituye la primera investigación que se realiza en el país a cerca de las actividades científicas juveniles para determinar numero, tipo y características de estas. Así mismo, desarrolla desde hace varios años proyectos muy importantes como las Olimpiadas de Matemáticas y Química hasta el 2.002, los Campamentos Científicos juveniles y el Seminario, Taller para Promotores y Asesores de Actividad Científicas Juveniles ( PROASOCIEN).

El Proyecto PROASOCIEN esta dirigido a docentes del área de ciencia con la finalidad de contribuir a su formación como asesores y promotores de actividades científicas juveniles y a su actualizaciones lo relativo ala al metodología de la investigación. El diseño básico del proyecto se produce en 1974 y a partir de 1984 se introduce un proceso de evaluación continua y seguimiento a los participantes, originándose cambios en la orientación del proyecto, la elaboración, uso de instrumentos, materiales de apoyo y una iniciativa de preparar agentes multiplicadores de la experiencia a nivel nacional. Entre 1984 y 1990 se atendieron aproximadamente 1000 docentes en diversas regiones del país.

La experiencia adquirida y la información recopilada por el Ministerio de Educación, CENAMEC y AsoVAC, a través de sus distintas acciones, se consideran que pueden servir de base para futuros estudios relacionados con las actividades científicas juveniles, así como para fijar políticas y coordinar acciones que permitan a estas actividades ocupar el lugar que les corresponde en el proceso educativo, y que se realicen en forma cada vez más adecuada y efectiva.


Los principios que orientan estas actividades, según el manual de SECAB-UNESCO, son los siguientes:

1. Libertad de participación: respecto a la voluntad de incorporación de niños y jóvenes a estos quehaceres, así como también la consideración de sus interese, inquietudes y aspiraciones en el desarrollo de ellas.

2. Intencionalidad educativa: toda actividad extraescolar científica y tecnológica debe cumplir una finalidad educativa.

3. Igualdad de oportunidades: todos los niños y jóvenes desde temprana edad, independientemente de su condición social y lugar de residencia deben tener igual oportunidad de participación en estas actividades.

4. Integración social: integración y colaboración permanente de los participante entre si y con los demás componentes de la comunidad.

5. Interacción con científico y tecnólogos: necesidad de establecer entre los jóvenes, los docentes, orientadores, científicos, profesionales, técnicos y artesanos.

6. Participación gradual: secuencia lógica de participación en función de las edades y del desarrollo de habilidades científicas y técnicas. Se trata de que los niños y jóvenes tengan éxito en su proceso de investigación y no se vean frustrados por desafíos que superan su capacidad.

Carrero, M. y Gonzáles, H. (1989), basado en el manual de la SECAB-UNESCO, 1985, proponen como objetivos comunes de las actividades científicas extraescolares, los siguientes:

1. Contribuir a la formación integral de los niños y jóvenes.

2. Contribuir a mejora el conocimiento y ala comprensión e la ciencia y la tecnología, sus métodos y la importancia en el pensamiento y en la calidad de vida del mundo contemporáneo.

3. Despertar y estimular vocaciones hacia la ciencia y la tecnología, creando oportunidades para que los niños y jóvenes desarrollen su interés y capacidad en estos campos, antes de tomar decisiones en relación a futuros estudios y actividades.

4. Detectar y apoyar a los niños y jóvenes que tengan aptitudes para la ciencia y la tecnología.

5. Promover en los niños y jóvenes el método científico y desarrollar las destrezas y habilidades relacionadas con la ciencia y la tecnología, como una estrategia que permita plantear y resolver problemas.

6. Fomentar en el niño y en el joven una actitud activa y critica frente a la información científica y tecnológica, así como también estimular en ellos participación en las actividades en las que sea un factor multiplicador de la divulgación.

7. Fomentar actividades en las cuales se presente la ciencia como una de las formas mas elevadas de la capacidad creadora del hombre, que esta íntimamente relacionada con otros componentes de la cultura.

8. Contribuir a desarrollar la creatividad, la solidaridad, el respeto a las opiniones ajena, valorización del trabajo en equipo mediante la convivencia con sus compañeros científicos y profesores.

9. Realizar actividades mediante las cuales los niños y los jóvenes aprendan a disfrutar la belleza, la diversidad y la armonía de la naturaleza.

10. Contribuir al desarrollo de la capacidad de liderazgo en los niños y los jóvenes.


En 1985, en Misk, Bielorrusia, URSS, la UNESCO, organizó un simposio para el entretenimiento de responsables de actividades científicas extraescolares durante el cual se produjeron las siguientes recomendaciones (ME, 1989).


1. Estimular a los jóvenes para asumir a la responsabilidad de organizar sus actividades. (Clubes de ciencia y tecnología, sociedades de jóvenes científicos).

2. Ofrecer en los concursos de formación de profesiones de ciencia y a los docentes en ejercicios, entrenamiento para la organización de actividades científicas extraescolares y para dirigir proyectos de investigación.

3. Hacer mayor uso de los medios de comunicación en la porción e información de ciencia y tecnología.

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